Salud par ti, para los agricultores y para el planeta

En un mundo cada vez más consciente de las relaciones comerciales globales, el comercio justo deja de ser una etiqueta para convertirse en una herramienta de cambio social y ambiental profundo. Este modelo de comercio alternativo propone un acceso al mercado basado en reglas más justas, equitativas y sostenibles, evitando las prácticas desiguales del comercio convencional y poniendo en el centro a quienes cultivan la tierra y elaboran los alimentos que llegan a nuestras mesas.

EquiMercado, proyecto de Fundación Adsis, trabaja desde 1993 como una importadora y distribuidora de productos de comercio justo, principalmente de alimentación ecológica y cosmética natural, importando directamente desde cooperativas del Sur Global para garantizar condiciones laborales dignas y relaciones comerciales justas.


¿Qué significa Comercio Justo?

El comercio justo es mucho más que vender productos con precio elevado o una certificación bonita en la etiqueta. Se trata de:

  • Relaciones comerciales basadas en la transparencia y el respeto, evitando intermediarios innecesarios.
  • Pago de un precio justo que cubra los costes de producción y permita condiciones de vida dignas.
  • Condiciones laborales seguras y libres de explotación, rechazando el trabajo infantil y el forzado.
  • Compromiso con la sostenibilidad ambiental, valorando métodos agrícolas ecológicos.

Este enfoque genera un impacto directo en las comunidades que cultivan y cosechan alimentos como el café, el cacao, las especias… y uno de los productos que más merece nuestra atención: los anacardos.


Anacardos: ¿qué hay detrás de este fruto seco?

Los anacardos son uno de los frutos secos más valorados en las dietas actuales, gracias a su sabor suave, versatilidad en cocina y densidad nutricional. En la tienda de EquiMercado puedes encontrar anacardos ecológicos sin sal dentro de su gama de productos de alimentación de comercio justo. Y no solo en nuestra tienda, en las tiendas de Comercio Justo distribuidas por toda España también los puedes encontrar.

Pero lo que muchos consumidores no saben es el impacto que tiene su producción en las personas que trabajan pelando estos frutos secos en países como India, Vietnam o África Occidental.

La cruda realidad del trabajo de pelado

La cáscara del anacardo contiene resinas urushiol, un químico que puede causar irritación severa en la piel y problemas respiratorios si no se manipula con equipos de protección adecuados. En muchas plantas de procesado tradicionales —sobre todo fuera de cadenas certificadas de comercio justo— los trabajadores y trabajadoras pelan manualmente los anacardos sin guantes ni mascarillas apropiadas, lo que puede producir dermatitis, quemaduras químicas y afecciones crónicas.

Este es un ejemplo claro de cómo el comercio convencional tiende a externalizar los costes —incluyendo los sanitarios— hacia quienes están al final de la cadena productiva, mientras que el comercio justo busca garantizar condiciones de trabajo seguras y el respeto por la salud de la persona trabajadora.


Alimentación ecológica + Comercio Justo: doble impacto

Los productos de alimentación ecológica y de alimentación sostenible no solo se cultivan sin pesticidas ni fertilizantes sintéticos, sino que también:

✔️ Promueven la fertilidad natural del suelo
✔️ Respetan los ciclos estacionales de cada cultivo
✔️ No aportan residuos químicos a la biodiversidad local
✔️ Reducen la huella ambiental del transporte y la producción

Además, cuando estos productos están asociados al comercio justo, la mejora es doble: se protege el medio ambiente y se garantizan prácticas socioeconómicas justas para las comunidades productoras. Un claro ejemplo son los cafés arábica ecológicos de EquiMercado o sus frutos secos ecológicos, que se importan directamente de cooperativas que no explotan a sus trabajadores y respetan la naturaleza.


Ejemplos de productos sostenibles y justos

En EquiMercado puedes encontrar una amplia gama de productos que combinan alimentación ecológica y Comercio Justo:

Cada uno de estos productos no solo sabe bien, sino que cuenta historias de comunidades agrícolas, prácticas respetuosas con el entorno y estructuras económicas más justas.


Consumir Comercio Justo es consumir con impacto

Al elegir un producto con certificación de comercio justo y ecológico, no solo estás apostando por tu salud y por el planeta, sino también por:

Apoyar economías rurales en desarrollo
Garantizar salarios dignos y condiciones laborales dignas
Promover prácticas agrícolas sostenibles
Fortalecer el papel de las mujeres productoras y comunidades locales


¿Cómo elegir bien en tu compra?

Cuando visites una tienda, res muy importante que revises que los productos que compras sean:

De Comercio Justo
Procedentes de alimentación ecológica
Con información clara sobre origen y certificación. Elige productos de Km0, proximidad...

Así te aseguras de que tu consumo no reproduce dinámicas injustas, sino que contribuye a transformar sistemas de producción, distribución y consumo hacia modelos más justos, equitativos y sostenibles.


Cierra el círculo: tu consumo también es un acto político

Consumir productos de comercio justo y alimentación ecológica hoy en día es una forma de alinear tus valores con tus acciones. No se trata solo de comprar distinto, sino de pensar en la justicia global, en el cuidado de las personas y del planeta, y en cómo nuestras decisiones diarias pueden apoyar a comunidades enteras a vivir con dignidad.